De todos modos, ...

BEGIRA nola DOAN Bilbao Berria!


Así se fugan las esperanzas de una ciudad hecha con la inteligencia...

AGRADECIMIENTOS

Resulta cuando menos complicado ser capaz de expresar con palabras justas y llenas de sentido las emociones vividas estos últimos quince días de julio, desde el día nueve hasta hoy, porque la emoción es siempre escurridiza y fugitiva. No obstante, hay que intentar, al menos, ser justo y honrado. Quiero agradecer con todo mi corazón a quienes donan sus órganos para ayudar a muchas personas y darles el regalo de una vida mejor; especialmente, pienso en las familias que se enfrentan a la muerte de un ser querido y tienen un gesto generoso que les aproxima a todo lo bello que significa estar juntos en este mundo y solidarizarnos con los demás de una manera absoluta. Mi reconocimiento no tiene límites.
También estoy muy agradecido a quienes han cuidado estos años de mí en el Hospital de Basurto, en tantas y tantas tardes de diálisis: Médicos, enfermeras, auxiliares, personal de limpieza y, claro, a todos mis compañeros y compañeras que han padecido conmigo la dureza de estar enfermo en el día a día. Por supuesto, al excelente equipo de transplantes del Hospital de Cruces que hace posible que todo sea más fácil y llevadero. Gracias.
A los míos, ya lo saben. Ellos han padecido conmigo. Sin vosotros nada tendría sentido; sin vosotros, mi vida estaría hueca. Eskerrik asko eta aurrera!

Gracias birloko, gracias Alberto

Te has ido de nuestro lado, Alberto, silencioso y elegante mutis. Para mí, que tan sólo he compartido contigo el proyecto radiofónico que llamamos birlibirloke, es una pérdida intolerable e injusta, querido Alberto. Intolerable porque el destino cabrón te roba todo lo que tú tenías, esas ganas de vivir, ese optimismo arrollador y contagioso del que tanto hemos aprendido los eternos quejicas. En estos últimos meses, unidos por la certeza de la enfermedad, has sido para mí más que un compañero de tardes radiofónicas. No puedo dejar de oir nuestros programas y sentirte tan cerca de mí, tan cómplice de nuestras divagaciones. No me lo puedo creer, alberto, tu ausencia aún ya tan intensa. ¿por qué? una pregunta sin respuesta, como tantas de las que nos hacíamos juntos, amigo. No sé que significa todo esto Al, todo este dolor sinsentido al que llamamos vida, perdiendo, siempre perdiendo y obligados a seguir adelante. Me has enriquecido mucho, a medida que pase el tiempo aún más me enriquecerá la experiencia de haberte conocido y haberte escuchado. Gracias Alberto, contigo he comprendido que lo grande y lo pequeño son dos escalas relativas y que la vida es un milagro cotidiano y asombroso por el que debemos estar agradecidos en el amor. Espero ser un digno discípulo bajo el arbol de los estoicos. Nunca te voy a dejar de llevar conmigo. Te quiero. tu compañero y amigo, el otro birloco.